Cuatro factores convierten a los jamones y paletas del cerdo ibérico en un prodigio gastronómico:
_la raza, presente únicamente en la Península Ibérica, cuya carne ofrece unas características sápidas excepcionales
_el ecosistema de las dehesas, con sus bosques de alcornoques, encinas y quejigos que cubren la península ibérica y cuyo fruto -la bellota-
es el alimento fundamental de los cerdos durante los meses que preceden al sacrificio
_una crianza en libertad en régimen extensivo.
_un microclima, único en contrastes, que garantizan un sistema de curación natural al que se someten las piezas, lento
y reposado, que sólo después de muchos meses hace posible que estos jamones ibéricos den de sí todo lo que llevan dentro.